Turismo de bienestar, un refugio para el alma
El año pasado, viví dos episodios referentes a mi salud. El primero, estuve visitando a un nuevo ortopeda en marzo del 2024 por mi situación de dolor en la cervical que se resistía a desaparecer. Tras evaluarme y ver mis estudios recientes, el doctor, con voz calmada y una mirada serena, me dijo: “Te recomiendo que busques un equilibrio en tu vida, que eches a un lado los analgésicos y conectes más con la naturaleza”. Camina descalzo, pisa la tierra, toma el sol de la mañana, ve a la playa y nada; esas cosas te ayudarán a recuperar tu salud. Me sentí un poco confundido, ya que era la primera vez que un profesional de la salud me hablaba con esos términos en lugar de recetarme terapias físicas o pastillas para el dolor.
En octubre del mismo año, me fui a Cancún, Riviera Maya en México por motivos de mi cumpleaños; quería olvidarme de todo el estrés que había tenido durante esos meses en que cada día parecía tener 48 horas. Al tercer día de estar en este paradisíaco lugar y poner en práctica las recomendaciones de mi doctor, decidí visitar el spa del hotel en donde estaba hospedado. Había elegido el paquete de relajación profunda, que incluía masaje de una hora, aromaterapia, sauna, hidroterapia y bebidas en base a menta, pepino y limón. Cuando terminé el ritual de spa, me encontré a la terapeuta que me había dado el masaje y con su rostro lleno de hospitalidad enfatizó: Señor, usted parece que le duele cada músculo de su cuerpo porque no se relajó con el masaje, como si sintiera dolor en cada una de sus extremidades. Y en efecto, así fue. Sentía que cada vez que con firmeza me tocaba, el dolor despertaba en escala inmensa. Al día siguiente me fui a visitar un cenote y dejé que mi cuerpo flotara; con los ojos cerrados y sintiendo cómo el agua me abrazaba, sentí una relajación profunda. Esa noche dormí como nunca.
Desde entonces, surgió en mí esa necesidad de conectar con todo lo que me produce bienestar y, según voy explorando esta disciplina, reafirmo que nuestros ancestros tenían una vida más armoniosa, por hacer en su práctica diaria rituales que les aportaban salud y bienestar a su cuerpo, alma y espíritu, costumbre que millones de personas en el mundo buscan de un lugar a otro por medio de las prácticas del turismo. En este artículo, exploraremos el fenómeno del turismo de bienestar, sus beneficios y los destinos más visitados para estas prácticas.
Griegos, romanos y asiáticos, pioneros en la salud física y mental
Los spa, espacios dedicados al bienestar y la relajación, tienen raíces profundas en la antigüedad, con diversas culturas que adoptaron prácticas de hidroterapia y cuidado personal. La historia de los spas se remonta a alrededor del 3000 a.C. en la antigua Mesopotamia, donde las civilizaciones sumerias utilizaban aguas termales para fines curativos y ceremoniales.
Sin embargo, fueron los griegos y romanos quienes popularizaron el concepto de spa. En Grecia, durante el siglo V a.C., se construyeron baños públicos que combinaban la higiene personal con la socialización. Los romanos, entre los siglos I y IV d.C., perfeccionaron esta tradición con la construcción de enormes complejos termales, como las memorables Termas de Caracalla. Estos espacios no solo ofrecían baños, sino también gimnasios, bibliotecas y jardines, promoviendo un estilo de vida que integraba la salud física y mental.
En Asia, la cultura china también desarrolló prácticas similares con los baños de vapor y la acupuntura, desde aproximadamente el 200 a.C., lo que demuestra que el deseo de mejorar el bienestar personal ha sido una constante humana a lo largo de la historia. Estas tradiciones han influido en la concepción moderna de spa, destacando su importancia cultural y sanadora.
El auge del turismo de bienestar
El turismo de bienestar se refiere a viajes que tienen como principal objetivo mejorar el bienestar físico, emocional y social de los viajeros. Según un estudio de la Global Wellness Institute, el turismo de bienestar representó un mercado global de aproximadamente 639 mil millones de dólares en 2017. Dicha cifra sobrepasó los 963 mil millones en el 2024. Esta tendencia ha sido impulsada por el aumento de la conciencia sobre la salud y el bienestar, así como por el deseo de llevar un estilo de vida más equilibrado.
Los viajeros buscan experiencias que incluyen retiros de yoga, tratamientos de spa, medicina alternativa y alimentación saludable. Muchas veces, estos viajes se realizan en entornos naturales, donde la conexión con la naturaleza se convierte en un componente esencial. El turismo de bienestar no solo beneficia a los viajeros, sino que también apoya a las economías locales al fomentar prácticas sostenibles y el respeto por la cultura local.
Las cadenas hoteleras en todo el mundo están cambiando su visión; ahora no es prioridad ofrecer cenas románticas a los turistas, se enfocan en vender paquetes de relajación en sus spas, santuarios ideados para que los huéspedes sientan el verdadero bienestar y relajación, lo que se traduce en un visitante con menos ira, irritabilidad, estrés o ansiedad.
Hay quienes asocian al turismo holístico con el de bienestar o el turismo médico, y todos son diferentes. El turismo holístico se deriva del turismo de bienestar. Para reiterar la diferencia entre turismo médico y de bienestar, conversamos con Amelia Reyes, vicepresidenta de la Asociación Dominicana de Turismo de Salud en la República Dominicana. “El turismo médico se enfoca en tratamientos clínicos y quirúrgicos, mientras que el turismo holístico promueve el bienestar físico, mental y espiritual mediante prácticas preventivas y no invasivas. Aunque distintos en enfoque, ambos buscan mejorar la calidad de vida del paciente y pueden complementarse dentro de una misma experiencia de salud integral”.
Beneficios que aporta esta disciplina
Según la doctora Maritza Arbaje, especializada en medicina integral y holística, los beneficios que aportan los tratamientos en el turismo de bienestar son los siguientes:
– Reducción del estrés: actividades como el yoga, la meditación y los tratamientos de spa tienen un efecto comprobable en la disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
– Mejora de la salud física: muchos destinos de bienestar ofrecen programas de desintoxicación, dietas saludables y ejercicios físicos. Estas prácticas pueden ayudar a mejorar la condición física y prevenir enfermedades.
– Conexión emocional: la búsqueda de bienestar también implica una conexión emocional más profunda. Los retiros de meditación y las actividades grupales fomentan la construcción de relaciones interpersonales significativas.
– Conciencia plena: la práctica de la atención plena (mindfulness) se ha vuelto popular en el turismo de bienestar. Esta técnica enseña a los viajeros a vivir en el momento presente, lo que puede conducir a una mayor satisfacción general con la vida.
– Impacto positivo en la comunidad: al elegir destinos de bienestar que promueven la sostenibilidad, los viajeros contribuyen a la economía de las comunidades que visitan.
“Hay un viajero que se preocupa por volver a casa con más alegría y menos niveles de ansiedad que como salió el primer día en sus vacaciones. Resulta paradójico, pero todo el proceso en aeropuertos causa un efecto negativo en nuestra salud y de alguna forma hay que permitirse sentirnos óptimos y con mejor energía”, sostiene esta profesional del bienestar.
Una perspectiva hacia nuestro futuro
El turismo de bienestar ha cobrado relevancia a nivel mundial, atrayendo a millones de personas que buscan no solo relajación, sino también mejorar su salud física y mental. En este contexto, varios profesionales influyentes en el ámbito de la medicina han manifestado su apoyo a estas prácticas, destacando los beneficios que pueden ofrecer.
Uno de los nombres más destacados es el doctor Andrew Weil, un pionero en el campo de la medicina integrativa. Weil ha promovido la idea de que el bienestar va más allá de la ausencia de enfermedad y ha defendido el uso de terapias complementarias que se pueden encontrar en destinos de turismo de bienestar. Su enfoque holístico resuena con la conexión entre cuerpo, mente y espíritu.
Deepak Chopra, reconocido endocrinólogo y líder en medicina alternativa, ha sido un ferviente defensor del turismo de bienestar. Chopra promueve la meditación, el yoga y otras prácticas espirituales como métodos para mejorar la calidad de vida. A través de sus escritos y conferencias, ha resaltado cómo las experiencias en entornos naturales pueden contribuir significativamente a la salud personal.
Por otro lado, la doctora Robin Berzin, fundadora de la clínica de medicina preventiva Parsley Health, ha señalado la importancia de la salud holística, que se busca en muchas instalaciones de turismo de bienestar. Berzin aboga por la personalización de la atención médica y el empoderamiento del paciente, conceptos que son fundamentales en esta tendencia global.
Además, Michael Apstein, experto en medicina interna y defensor de una alimentación saludable, ha mencionado que el turismo de bienestar puede educar a las personas sobre estilos de vida saludables. Según él, estos viajes pueden servir como un reset físico y mental, esencial para la salud en el mundo moderno.
Estos profesionales, entre otros, han contribuido a legitimar el turismo de bienestar como una práctica válida y útil dentro del panorama médico. Su apoyo no solo enfatiza la búsqueda de tratamientos alternativos, sino un entorno que favorezca la sanación y el equilibrio.
Destinos populares del turismo de bienestar
A lo largo de los años, varios destinos se han posicionado como líderes en este tipo de turismo que cada día va en aumento.
Bali, Indonesia: Sus exuberantes paisajes, templos antiguos y cultura vibrante son ideales para quienes buscan un lugar para relajarse y revitalizarse. Retiros de yoga y talleres de meditación abundan en la isla, atrayendo a visitantes de todo el mundo.
Tailandia: Conocida por sus spas y masajes tradicionales, Tailandia ofrece una combinación de tratamientos de bienestar y experiencias culturales. Los viajeros pueden disfrutar de la gastronomía local mientras participan en clases de cocina saludable y retiros de meditación.
Costa Rica: Este país centroamericano ha hecho del ecoturismo una de sus principales ofertas. Con sus selvas tropicales, playas vírgenes y una biodiversidad impresionante, Costa Rica es el lugar perfecto para quienes desean combinar salud física y conexión con la naturaleza.
Santorini, Grecia: Este destino combina el lujo con la belleza natural. Atrae a turistas que buscan spas de alta gama y un estilo de vida saludable basado en la dieta mediterránea, famosa por sus beneficios para la salud.
Rishikesh, India: Conocido como la “capital mundial del yoga”, Rishikesh es un destino popular para quienes buscan profundizar en sus prácticas espirituales. Los viajeros pueden participar en retiros de yoga y explorar la rica herencia cultural de la India. En el 2025, se ha posicionado como el destino número uno frecuentado por millones de turistas de todo el mundo en busca de la medicina y prácticas ayurveda.
En conclusión, he encontrado formas efectivas de canalizar el estrés cotidiano a través de pequeñas prácticas que han transformado mi vida. He comenzado a caminar temprano por las mañanas, disfrutando del sol y sintiendo la frescura de la hierba y la tierra bajo mis pies cada vez que tengo la oportunidad, ya sea en el parque, la playa o en el campo . Esta conexión con la naturaleza me ha ayudado a ser más consciente de mis acciones y, a su vez, a reducir mi irritabilidad.
Mis niveles de cortisol, que habían estado elevados durante varios años, han vuelto a la normalidad. He llegado a comprender que la verdadera búsqueda del bienestar, que muchos persiguen viajando miles de kilómetros por diversos lugares, se encuentra en la implementación constante de estas simples acciones en nuestra rutina diaria. Sin duda, estas prácticas no solo promueven una mejor calidad de vida, sino que también nos conducen hacia un bienestar pleno y duradero.













