June 14, 2024
Luminarias: manos prodigiosas que siguen transformando y hacen brillar al mundo
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Luminarias: manos prodigiosas que siguen transformando y hacen brillar al mundo

May 27, 2024

Durante siglos a lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres fueron tratadas como el sexo débil, sin derechos a participar en asuntos políticos, religiosos, sociales o empresariales, constituyendo una fortaleza para el patriarcado, una acción que durante las últimas décadas ha sido muy cuestionada y dichos paradigmas en la cultura occidental parecen perder fortaleza frente a una sociedad en la que vemos la participación del poder femenino en los diferentes ámbitos y profesiones.

La insurrección, la génesis del movimiento liberador

La marcha de Versalles a finales del siglo XVIII (específicamente el 5 de octubre de 1789) marcó un precedente histórico con la revolución francesa, una marcha que contó con más de siete mil personas, encabezadas por mujeres, quienes exigieron al rey Luis XVI reformas políticas, pan, igualdad de condiciones y otras demandas, creando con esto un precedente, poniendo fin a la monarquía absoluta francesa, un golpe duro al regimiento político más fuerte de Europa.

Si retrocedemos un poco en el tiempo, valiosas mujeres tuvieron una participación muy proactiva, mostrando sus habilidades, inteligencia y fortaleza; desafiando los paradigmas sociales de su época como: Cleopatra, Hipatia de Alejandría, Juana de Arco, Ada Lovelace, Marie Curie, Amelia Earhart, Virginia Woolf, Rosa Parks, Clara Campoamor, Teresa de Calcuta, entre otras.

Más de un siglo de lucha por la igualdad

Después de la marcha de Versalles y sus logros positivos, en diferentes países del mundo, se desarrollaron acciones para buscar la igualdad de género, condiciones y trato hacia las mujeres con muy pocos cambios. Fue la tragedia del 8 de marzo de 1908, en donde murieron 129 mujeres en la Fábrica Cotton en New York, después de una huelga permanente, en donde las mismas solicitaban igual pago salarial que a los hombres, lo que hizo posible el cambio más positivo del siglo pasado, logrando que en 1977 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconociera oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Redefiniendo la complejidad femenina 

Dentro de esa vorágine con múltiples adjetivos de una mujer que trasciende las fronteras más allá de una fraternidad desconcertante, existen en todos los países del mundo luminarias que, con su buen trabajo, disciplina, constancia, dedicación y amor, hacen parir la tierra, devuelven cada día la alegría de un mundo que, ocasionalmente invadido por el caos, por medio de su resiliencia, crean historias que sobrepasan el entendimiento de una cotidianidad, como las protagonistas de esta historia, donde expresan de una manera ordinaria y sutil, su aporte a una sociedad que necesita millones de manos unidas para lograr un objetivo: la igualdad.

“Desde los inicios de la humanidad, la mujer ha jugado un papel muy importante, es la creativa, promueve con pasión diversos roles más allá de los estereotipos de madre, esposa y ama de casa; en las últimas décadas, hemos manejado las cosas diferentes, ahora hay nuevas fronteras más allá del rol familiar. Es autónoma y sabe identificar el maltrato financiero al que mucho tiempo estuvo expuesta. En la actualidad, procuramos tener una mejor salud mental, integral, con menos violencia o discriminación y seguir sumando con amor a los valores de esta sociedad”. Así se expresa Maritza Arbaje, quien es psicóloga con especialidad en medicina funcional.

¿Ha sido la mujer desde siempre sumisa y enfocada en sus roles ancestrales?

Según diversos antropólogos, debemos el avance de una civilización moderna y el esplendor como raza humana, a la valentía que tuvieron nuestros antepasados en optar por ser nómadas; moverse de un lugar a otro y buscar mejores condiciones climáticas para albergarse del frío, comida para el sustento y tierras donde, ocasionalmente, cosechaban alimentos para abastecerse, donde las mujeres tenían un papel muy importante, por encima de ser madres o esposas. Sabían de herbolaria, agricultura y curar las heridas o ciertas enfermedades de todos en las tribus.

Aunque ese esplendor también es atribuido a comunidades y gente con valentía que decide cosechar la tierra, como el caso de Rosalía Roncero, una abanderada del turismo que decidió quitarse el traje de oficina y dedicarse a cosechar la tierra. Sus días están rodeados de campos de olivos y plantaciones de pitahaya en las localidades de Extremadura y Huelva en España.

“Yo me dedicaba al mundo del turismo. Era algo que me gustaba, pero pronto me di cuenta de que era un mundo muy frío de negocios, con mucha presión por alcanzar los objetivos y mal pagado, sobre todo si eras mujer soltera. Al menos esa fue mi experiencia. No me sentí valorada en ningún momento a pesar del esfuerzo y la dedicación y poco a poco fui perdiendo la ilusión. Finalmente me despidieron y al no poder mantenerme económicamente en Madrid, decidí volver a casa. Una vez allí y después de hablarlo con mi familia, decidí dedicarme a llevarles la gestión del olivar de mi padre y su familia y así empezó todo”.

La doctora Arbaje también tuvo una experiencia parecida luego de graduarse en la universidad en 1977 e irse a Venezuela tras una crisis sanitaria. “Más del 70 % de mis compañeros de promoción, decidimos unirnos a esta solicitud para aplicar nuestros conocimientos. Era la única mujer del grupo. Al final de la solicitud, había abreviaturas de las ciudades a las cuales brindaríamos nuestro servicio. Pregunté: ¿Qué significa TFA? Me respondieron, Territorio Federal Amazónico. El ministro de Salud Pública me dijo: No mires para allá, ni se te ocurra, es algo muy peligroso, jamás ha ido una mujer a estas tierras y también tienes un bebé. Mi respuesta sin pensarlo dos veces fue: Es justo ahí donde quiero ir. Fue una experiencia increíble donde comenzó mi despertar espiritual al convivir con los indígenas Piaroa, denominados, en ese tiempo, los fenicios del Orinoco en El Amazonas. Lo que se suponía que sería un par de meses, pasó a ser dos años con mucho aprendizaje de una comunidad que sabía estar en armonía con la naturaleza, donde sólo tomaban de los cultivos o la caza lo que se comerían, ni más ni menos. No sabes cuánto añoro volver de nuevo y estar en contacto con los hermanos de esa tribu”.

Más allá de la añoranza y el devenir de los años con los cambios, son las tradiciones de familia lo que hacen tener cerca a la misma, como es el caso de Susana Vidal, quien desde hace algunos años, emigró desde la provincia de Castellón en España hacia República Dominicana y junto con ella, la receta más exquisita de postres de toda España.

Una forma de estar presente con la familia en la distancia y no sentir tanta añoranza a nuestra tierra es seguir sus tradiciones, sabores y valores. “Mi abuela y mi madre me enseñaron el amor por la cocina y la importancia de elegir ingredientes de calidad. Así que, al trasladarme a República Dominicana, convertí mi pasión por el queso en mi trabajo. Mi objetivo es transmitir todo ese amor y cuidado en cada uno de mis Cheesecakes caseros estilo vasco, creando “obras de arte con queso” un producto que no solo sea delicioso, sino que también sea una expresión de amor y unión familiar”.

Es gracias al poder femenino que las costumbres familiares y ancestrales suelen preservarse y lo corroboré al hablar con la Chef María Catão, propietaria del Restaurante Elio Cucina en Campos do Jordão en Brasil, luego de degustar una exquisita cena maridaje. “Pensé que sabía cocinar y descubrí que estaba errada. Un día me senté con mi abuela y la observé en su afán de preparar la comida, mientras ayudaba a poner la mesa. Estaba fascinada de ver como preparaciones tan sofisticadas para ella resultaban ser simples. Le dije, abuela, quiero que me enseñes a cocinar. Cuando conecté con esa parte tan llena de amor de mis ancestros, pude comprender y trabajar con las emociones del comensal desde la cocina hasta la mesa. Por eso, mi gastronomía tiene influencia de la cocina de mis ancestros y mi padre, quien ha sido también mi mentor. Conservamos recetas de la cocina italiana de la década de 1970”. 

 En algunos países de Europa las profesionales de la cocina, han mostrado su descontento con el círculo gastronómico que es liderado por los hombres. En España, el 90 % de los restaurantes con Estrellas Michelín, le pertenecen chefs o cocineros, lo que da a entender que la cocina no es asunto exclusivo de mujeres.

 Utilizando el arte como ayuda social

Se necesita mucha fuerza de voluntad para ayudar a las comunidades a progresar por medio de labores ancestrales y costumbres que, ocasionalmente, desaparecen o son reemplazadas por la tecnología, como la recolección de lana y el uso apropiado en todas sus vertientes. Julia Araujo y Juliana Müller Bastos son el digno ejemplo de esto. Por medio de Mãostiqueiras, han sabido hacer sustentable un proyecto que involucra a mujeres de las comunidades en Campos do Jordão, hasta convertir obras de arte con el arduo trabajo de sus manos. “Es un proceso muy duro, donde nos encargamos de criar, trasquilar, trabajar la lana, obtener lanolina y convertir piezas tan hermosas, únicas en su clase, con una dedicación muy manual. Anteriormente, toda la lana de las ovejas era desperdiciada hasta que le dimos el uso adecuado para el beneficio de nuestro entorno”, nos manifestaba Julia Araujo mientras acomodaba algunas piezas en diversos espacios de la tienda que también funciona como un pequeño museo.

Según el economista Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2006, los negocios sociales son empresas que tienen la única misión de resolver un problema social, son autosostenibles financieramente y no distribuyen dividendos. Son empresas en las que el inversor recupera su inversión inicial, pero el beneficio generado se reinvierte en la propia empresa para ampliar el impacto social. El éxito del negocio no se mide por el beneficio total generado en un período determinado, sino por su impacto positivo en la vida de las personas y en el medio ambiente.

Utilizar el arte como herramienta transformadora es por igual un aporte a la sostenibilidad y la diseñadora de moda y escritora Anita González Sigler lo tiene bien claro. “Un buen día, comencé por la ropa. Aprendí corte y confección a los 14 años, con una gran maestra llamada María Julia en mi natal Cuba. Fue maravilloso hacer mis propias prendas de vestir. Descubrí que deseaba explorar los caminos del mundo textil, que es muy rico y variado. 

«En una exposición de cuadros de patchwork conocí a la que sería mi maestra en este arte tan hermoso, y esto me llevó a exponer en galerías con mis propias obras. También impartí clases de utilitarios para el hogar con la técnica del “patchwork”. Desde luego, aplico esta modalidad a la ropa actualmente; es algo que no pasa de moda y los resultados son muy bien recibidos. A mis hijos les he hecho mochilas a partir de jeans y les fascinan las chaquetas que les ‘tuneo’”.

“El proceso de transformar fragmentos de tela en obras de arte y en piezas utilitarias me ha brindado una profunda sensación de paz y bienestar. En momentos de incertidumbre, el arte se presenta como un refugio y a la vez como una liberación. Así también lo siento cuando escribo poemas y cuentos”.

La escritura como terapia sanadora

Aunque, no solo Anita ha encontrado en la creatividad y la escritura una salida a emociones que tocan al ser humano de una manera muy marcada en la que se necesitan muchos años para transmutar el dolor, es lo que hizo la escritora Milena Delgado Durán tras la pérdida de su segundo hijo, un acontecimiento que le ha marcado la vida y que encontró la fuerza necesaria para escribir su primer libro titulado Belleza Oculta. “El escribir me salvó la vida. Esta frase, que quizás puede sonar exagerada, es la que mejor define la desgarradora experiencia que fue para mí la muerte de mi hijo. Digo que escribir me salvó la vida porque cuando mi alma deambulaba por un hilo imaginario entre la locura y la razón, la escritura fue el instrumento que me sacó de ese oscuro laberinto”. 

“Siempre escribí desde pequeña, pero no fue hasta que atravesé procesos fuertes que me di cuenta de que escribir era una terapia que me ayudaba a drenar mis emociones. Cuando pasamos por situaciones dolorosas, resultan inevitables los pensamientos que nos empujan a rendirnos, a tirar la toalla , a dejarlo todo, o peor, a alimentar el deseo de morir en vida. Desde niños nos enseñan a callar, a no llorar, a reprimir las emociones y nos hacemos adultos con un corazón lleno de parches emocionales. Escribir me ayudó a reconocer mis heridas y dejarlas al descubierto, porque las heridas ocultas no sanan”.

El poder femenino vs. la salud mental

Alfonsina Storni, Virginia Wolf, Alejandra Pizarnik, han sido algunas escritoras que han dejado huellas por medio de sus escritos, confrontando a la par situaciones de salud mental en las que terminaron con sus vidas, hoy suelen llamarse las escritoras suicidas. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión continúa ocupando la principal posición entre los trastornos mentales, y es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. Entre el 10 y 15 % de las mujeres en países industrializados y entre 20 y 40 % de las mujeres en países en desarrollo sufren de depresión durante el embarazo o la maternidad.

Recientemente, se efectuó en la Ciudad de Santo Domingo un encuentro que permitió el intercambio de experiencias y recomendaciones para lidiar los desafíos diarios que enfrentan las mujeres, haciendo hincapié en la importancia del bienestar emocional y en desmitificar la idea de la perfección en cada rol.

“Me encanta cuando las empresas ponen la mirada en algo tan importante como la salud mental, especialmente en la de las mujeres, que son las que llevan la mayor carga social. Se les exige ser excelentes en todo lo que hacen y estar pendientes de todo el mundo, lo que les lleva a olvidarse de lo más importante: prestarse atención a sí mismas”, expresó Ana Simó, conferencista invitada.

La lucha de poder y competencia del género femenino parece ser un indicativo preocupante o bandera roja ante las cifras de violencia que deben enfrentar a diario las mujeres en diferentes países del mundo. En República Dominicana, el sistema judicial se encuentra bien posicionado por Yeni Berenice, Directora General del Ministerio Público, la fiscal de hierro, como suelen renombrarla, porque tiene a su cargo procesar a los políticos corruptos y los casos más delicados en los que también están relacionados el narcotráfico, los carteles, la corrupción y evasión de impuestos fiscales; junto a Miriam Germán, Procuradora General, no dudan en aplicar todo el peso de la ley a los culpables, donde muchos se cuestionan si los hombres dictarían sentencias a sus homólogos en casos de tanta complejidad.

Nodalia Arias, periodista y activista del movimiento femenino, le ha tocado contemplar en primera fila la tenacidad de mujeres como Yeni Berenice y Miriam Germán y entiende que culturalmente, se debe trabajar con políticas para erradicar la violencia en la República Dominicana. A pesar de los esfuerzos que hacen las instituciones estatales, algunas del sector privado y la sociedad civil, la violencia que sufren mujeres y niñas dominicanas sigue muy presente y cada día vemos casos con altos niveles de crueldad.

“Para lograr que una mujer y/o una niña no sea víctima de la violencia hace falta crear estrategias y ejecutar acciones que lleven a la educación y reeducación de toda la sociedad. La violencia machista es algo cultural, y como tal, no se cambia de un día para otro. El Estado debe ejecutar las muchas políticas públicas que existen para que los menores, las nuevas generaciones reciban educación en equidad de género e igualdad de derechos, así como los adultos tengamos acceso a una reeducación que nos ayude a desaprender ciertos patrones y aprender lo que nos llevará a vivir en convivencia, a respetar la voluntad del otro, de la otra. Para que una mujer y/o niña víctima de violencia logre la integridad emocional y social hace falta crear y fortalecer las redes de apoyo, que deben estar formadas por familiares, vecinos, especialistas en el comportamiento humano y en salud mental”, enfatiza Arias.

La cuestionada sororidad del siglo XXI

Si bien es cierto que el mundo se hace más receptivo a la igualdad y al pago equitativo de remuneración económica en el ámbito laboral de hombres y mujeres, es cuestionado también el ataque entre iguales que el género femenino enfrenta. Algunos países europeos, como España, muestran desconcierto y cambios sociales en el cortejo, porque las cifras de “acoso sexuales” se han disparado con situaciones tan triviales como un chico pedirle el teléfono o red social a una chica. ¿Qué está pasando? ¿De dónde viene tanta susceptibilidad? ¿Estamos frente a una generación demasiado sensible? Son interrogantes que los sociólogos hacen sin obtener respuestas orgánicas al respecto.

Las mujeres conservadoras no están de acuerdo con las prácticas de la sociedad moderna y censuran cualquier atropello hacia los patrones convencionales en que impera el respeto, los valores, la familia y el trabajo comunitario, entienden que la sororidad no es más que el justificante hacia la violencia reprimida que han arrastrado varias generaciones de feministas hacia los hombres.

Heroínas comunitarias

Las buenas prácticas nunca pasan de moda. En diversas fuentes investigadas para este artículo, conocimos la participación de comunidades en las que las mujeres se apoyan entre sí para lograr un bien común. En República Dominicana, existen diferentes movimientos o cooperativas municipales, como es el caso de Las Mujeres del Chocal, establecidas en la comunidad de Altamira en Puerto Plata, una iniciativa que comenzó en el 2008 con un grupo de 22 mujeres que dieron riendas sueltas a su pasión por el chocolate e iniciaron la producción de diversos productos con cacao orgánico. De ser un producto de consumo y venta local, en el 2010, a través del programa Corazón Dominicano, lograron comercializar sus productos a nivel nacional e internacional.

Sonido del Yaque es el primer proyecto de turismo sostenible en República Dominicana. Es un alojamiento rural ubicado en el corazón de la Cordillera Central, a orillas del río Yaque del Norte, en la localidad de Jarabacoa. “Somos un proyecto autosostenible que cuenta con su propia planta hidroeléctrica para suplirnos en todos los espacios. Nos preocupamos también por reciclar de manera efectiva la basura, donde procedemos a realizar artesanías con los materiales apropiados y hemos reforestado la mayor parte de este tesoro escondido, liderado por mujeres emprendedoras desde 1997”, expresa su propietaria Esperanza Marte, quien ha sabido mantener con altos estándares un remanso de paz para vacacionistas que desean conectar con la verdadera esencia de la madre naturaleza.

Tras el éxito de las mujeres del Chocal, instituciones públicas y privadas, aportaron su granito de arena, como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID),que donó dos millones de pesos para esta iniciativa. Así como Sonido del Yaque y las Mujeres del Chocal, existen otras comunidades que han empezado con su emprendimiento, sin obtener recursos suficientes, apoyo de financiamiento bancario o gubernamental.

 Danielis Fermín, periodista del Periódico El Dinero, ha realizado un serial de trabajos en el que apoya a las mujeres emprendedoras, dando a conocer sus historias, la capacidad de resiliencia y dignidad que logran con el trabajo de sus manos. “Mi interés nació por mi profesión, la cual me motivó a visibilizar el trabajo que realizan las mujeres dominicanas, ya que existen muchas historias en el anonimato y que son necesarias para inspirar a las futuras generaciones. A través del trabajo que realizo, pueden dar a conocer sus productos y servicios. Entrevistarlas y conocer sus historias me ha ayudado a ver en mí habilidades que no conocía. Además, sirvieron de inspiración para publicar mi libro Mujer, enfócate y sé valiente, que está muy enfocado en brindar esas herramientas que aprendí de cada una de ellas. Me han convertido en una mejor versión de mí”. 

La periodista y correctora de estilo, Lily Montaño, tiene sus contradicciones respecto al uso excesivo de poder utilizado por la corriente femenina en la actualidad. “No me gusta utilizar la palabra empoderamiento. La mujer ya tiene su luz, lo único que debe es reconocerla y expandirla sin maltratar al hombre. La energía femenina no lucha”, sostiene.

Decir o escribir la palabra mujer es para mí sinónimo de fortaleza, valentía, creatividad, amor puro, sincero y otros adjetivos que probablemente necesitaría toda la tinta del mundo para enumerarlos. Al final, no necesitamos tantas etiquetas ni divisiones de género, sólo hace falta un poco más de respeto, con empatía, sin soberbia ni maltratos, en un mundo que probablemente lo único que necesita es una dosis extra de amor.